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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

60 años de la quema de discos de los Beatles: así empezó la cultura de la cancelación en la música

Los Beatles nunca olvidarían la fecha: 29 de julio de 1966. Ese día, la revista juvenil estadounidense Datebook publicó una entrevista con los cuatro de Liverpool en la que John Lennon se vino arriba

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

60 años de la quema de discos de los Beatles: así empezó la cultura de la cancelación en la música La campañas de boicot masivo a artistas por sus actos o declaraciones es un fenómeno tan antiguo como el propio pop, pero ha crecido cualitativa y cuantitativamente Regala esta noticia Añádenos en Google Jóvenes arrojando discos de los Beatles a la hoguera. (Facebook) Nacho Serrano 29/07/2026 a las 10:50h. Los Beatles nunca olvidarían la fecha: 29 de julio de 1966. Ese día, la revista juvenil estadounidense Datebook publicó una entrevista con los cuatro de Liverpool en la que John Lennon se vino arriba con su particular sentido del humor, proclamando que ya eran ...

«bigger than Jesus» (más grandes o más populares que Jesús). En cuestión de horas comenzó una campaña de boicot de los sectores religiosos más extremistas del país que acabó en agresivas protestas donde se quemaron los discos del grupo en enormes hogueras en plena calle. Lo gracioso del asunto es que la revista solo había replicado una entrevista que había sido publicada varios meses antes en el diario londinense Evening Standard, sin que nadie reparase en la presunta herejía.

Pero los fundamentalistas del 'cinturón bíblico' del sur de Estados Unidos no lo pasaron por alto y se pusieron manos a la obra para promover la primera gran dentellada de la cultura de la cancelación de artistas. Las tiendas y emisoras de música empezaron a recibir constantes llamadas amenazantes exigiendo que no se pinchara ni se vendiera música de los Beatles, y la radio texana KLUE vio el caldo de cultivo perfecto para hacer un llamamiento: «Invitamos a los adolescentes de la zona a traer sus discos y otros símbolos de popularidad del grupo para ser quemados en una hoguera publica el próximo viernes por la noche». A partir de ahí, las fogatas canceladoras se multiplicaron por más de una treintena de ciudades de todo el país, y las manifestaciones en contra de la banda se extendieron a otros como México y Costa Rica, el Vaticano emitió una denuncia pública y en Sudáfrica y España se tomó la decisión de prohibir la música de los Beatles en las emisoras de radio nacionales.

Noticia relacionada 'The Boys of Dungeon Lane' de Paul McCartney, el mejor pop ahora sí es país para viejos Nacho Serrano Ya en agosto, en el último concierto que los Fab Four dieron con público, en Clandlestick Park (San Francisco) miembros del Ku Kux Klan se infiltraron entre el público y lanzaron varios petardos al grito de «Beatles, go home!» (Beatles, marchaos a casa). Y la cosa se puso tan fea que John Lennon, inicialmente reacio a pedir perdón por lo que consideraba una simple broma, finalmente tuvo que disculparse en una rueda de prensa. Aquella no fue, sin embargo, la primera gran cancelación de un artista.

Probablemente fue la de Elvis Presley diez años antes, cuando los mismos sectores conservadores consideraron que sus movimientos de cadera eran «demoníacos y pornográficos»y promovieron quemas de carteles con su rostro en ciudades como Nashville y St. Louis, consiguiendo que se prohibiese pinchar sus canciones en decenas de radios locales para «proteger la moral de la juventud». De Jerry Lee Lewis a Rosalía Dos años después, en 1958, Jerry Lee Lewis sufrió un boicot total de la industria musical tras descubrirse que el cantante y pianista se había casado a los veintidos años con su prima Myra Gale Brown, de solo trece.

Sus discos fueron retirados de las tiendas, las emisoras de radio destruyeron y vetaron sus sencillos, y su gira por el Reino Unido tuvo que ser cancelada de inmediato. Apenas unos meses más tarde, ya en 1959, los racistas más fanáticos organizaron más quemas públicas de discos, pero ya no de un artista concreto, sino de todos los que fueran negros. Newsletter Para llegar a la siguiente 'gran cancelación' hay que viajar a los años ochenta, que fue cuando le tocó a Ozzy Osbourne.

Varias organizaciones cristianas y estaciones de radio ultraconservadoras organizaron hogueras públicas frente a las iglesias donde se arrojaban discos y camisetas del cantante, que incluso fue llevado a juicio en 1986 por padres católicos que lo acusaban de que su canción 'Suicide Solution' contenía mensajes subliminales que habían incitado al suicidio a un adolescente. El juez desestimó el caso defendiendo la libertad de expresión, pero eso no paró las protestas. Tres años después el turno fue para Madonna por el videoclip de 'Like a Prayer', donde aparecía con estigmas en las manos, bailando frente a cruces ardiendo y entregándose a la pasión sexual con un santo negro dentro de una iglesia.

El Papa Juan Pablo II emitió un comunicado condenando el vídeo, calificándolo de blasfemo y prohibiendo la entrada de Madonna a Italia para su gira. Grupos católicos de todo el mundo llamaron a la excomunión de la artista y la presión social obligó a la multinacional Pepsi a cancelar un contrato millonario con ella y retirar un anuncio publicitario, mientras en las calles se organizaron piquetes en las tiendas de música para evitar que se vendiera el álbum, quemando también algunas copias en hogueras. En 1992, Sinead O'Connor denunció la pederastia en la iglesia católica rompiendo una fotografía del Papa en una emisión televisiva en directo, exclamando «Lucha contra el verdadero enemigo».

La respuesta fue idéntica, o incluso más agresiva aún, ya que además de quemas públicas de sus discos y vetos en emisoras, la industria musical al completo se unió para descalificarla, tacharla de loca y marginarla durante años. La llegada de las redes sociales ha multiplicado este fenómeno cuantitativa y cualitativamente, ya que ahora los artistas tienen un altavoz ensordecedor e ininterrumpido para sus declaraciones, y además, ya no se pasa ni una. Hay casos merecidos como el de Kanye West, cuyas declaraciones racistas no pueden ser pasadas por alto, pero ahora cualquiera puede ser víctima de la cancelación por lo más mínimo.

Que se lo digan a Rosalía, que no ha necesitado blasfemar sino solo darle al 'like' en un post de Instagram para ser boicoteada por toda Argentina. En cualquier caso siempre hay tiempo para la rectificación, tanto del artista como de los propios canceladores, tal como demostró el Vaticano, que tardó cuarenta años en disculparse con los Beatles, cuando su periódico oficial L'Osservatore Romano emitió la siguiente declaración: «El comentario de John Lennon, el cual provocó una profunda indignación, sobre todo en Estados Unidos, después de muchos años suena como un 'alarde' de un joven obrero inglés que se encuentra con un éxito inesperado, después de crecer con la leyenda de Elvis y el rock and roll. El hecho es que 38 años después de terminar, las canciones de la marca Lennon-McCartney han mostrado una extraordinaria resistencia al paso del tiempo, convirtiéndose en una fuente de inspiración para más de una generación de músicos pop». comentarios Reportar un error 60 años de la quema de discos de los Beatles: así empezó la cultura de la cancelación en la música La campañas de boicot masivo a artistas por sus actos o declaraciones es un fenómeno tan antiguo como el propio pop, pero ha crecido cualitativa y cuantitativamente Regala esta noticia Añádenos en Google Jóvenes arrojando discos de los Beatles a la hoguera. (Facebook) Nacho Serrano 29/07/2026 a las 10:50h.

Los Beatles nunca olvidarían la fecha: 29 de julio de 1966. Ese día, la revista juvenil estadounidense Datebook publicó una entrevista con los cuatro de Liverpool en la que John Lennon se vino arriba con su particular sentido del humor, proclamando que ya eran ... «bigger than Jesus» (más grandes o más populares que Jesús).

En cuestión de horas comenzó una campaña de boicot de los sectores religiosos más extremistas del país que acabó en agresivas protestas donde se quemaron los discos del grupo en enormes hogueras en plena calle. Lo gracioso del asunto es que la revista solo había replicado una entrevista que había sido publicada varios meses antes en el diario londinense Evening Standard, sin que nadie reparase en la presunta herejía. Pero los fundamentalistas del 'cinturón bíblico' del sur de Estados Unidos no lo pasaron por alto y se pusieron manos a la obra para promover la primera gran dentellada de la cultura de la cancelación de artistas.

Las tiendas y emisoras de música empezaron a recibir constantes llamadas amenazantes exigiendo que no se pinchara ni se vendiera música de los Beatles, y la radio texana KLUE vio el caldo de cultivo perfecto para hacer un llamamiento: «Invitamos a los adolescentes de la zona a traer sus discos y otros símbolos de popularidad del grupo para ser quemados en una hoguera publica el próximo viernes por la noche». A partir de ahí, las fogatas canceladoras se multiplicaron por más de una treintena de ciudades de todo el país, y las manifestaciones en contra de la banda se extendieron a otros como México y Costa Rica, el Vaticano emitió una denuncia pública y en Sudáfrica y España se tomó la decisión de prohibir la música de los Beatles en las emisoras de radio nacionales. Noticia relacionada 'The Boys of Dungeon Lane' de Paul McCartney, el mejor pop ahora sí es país para viejos Nacho Serrano Ya en agosto, en el último concierto que los Fab Four dieron con público, en Clandlestick Park (San Francisco) miembros del Ku Kux Klan se infiltraron entre el público y lanzaron varios petardos al grito de «Beatles, go home!» (Beatles, marchaos a casa).

Y la cosa se puso tan fea que John Lennon, inicialmente reacio a pedir perdón por lo que consideraba una simple broma, finalmente tuvo que disculparse en una rueda de prensa. Aquella no fue, sin embargo, la primera gran cancelación de un artista. Probablemente fue la de Elvis Presley diez años antes, cuando los mismos sectores conservadores consideraron que sus movimientos de cadera eran «demoníacos y pornográficos»y promovieron quemas de carteles con su rostro en ciudades como Nashville y St.

Louis, consiguiendo que se prohibiese pinchar sus canciones en decenas de radios locales para «proteger la moral de la juventud». De Jerry Lee Lewis a Rosalía Dos años después, en 1958, Jerry Lee Lewis sufrió un boicot total de la industria musical tras descubrirse que el cantante y pianista se había casado a los veintidos años con su prima Myra Gale Brown, de solo trece. Sus discos fueron retirados de las tiendas, las emisoras de radio destruyeron y vetaron sus sencillos, y su gira por el Reino Unido tuvo que ser cancelada de inmediato.

Apenas unos meses más tarde, ya en 1959, los racistas más fanáticos organizaron más quemas públicas de discos, pero ya no de un artista concreto, sino de todos los que fueran negros. Newsletter Para llegar a la siguiente 'gran cancelación' hay que viajar a los años ochenta, que fue cuando le tocó a Ozzy Osbourne. Varias organizaciones cristianas y estaciones de radio ultraconservadoras organizaron hogueras públicas frente a las iglesias donde se arrojaban discos y camisetas del cantante, que incluso fue llevado a juicio en 1986 por padres católicos que lo acusaban de que su canción 'Suicide Solution' contenía mensajes subliminales que habían incitado al suicidio a un adolescente.

El juez desestimó el caso defendiendo la libertad de expresión, pero eso no paró las protestas. Tres años después el turno fue para Madonna por el videoclip de 'Like a Prayer', donde aparecía con estigmas en las manos, bailando frente a cruces ardiendo y entregándose a la pasión sexual con un santo negro dentro de una iglesia. El Papa Juan Pablo II emitió un comunicado condenando el vídeo, calificándolo de blasfemo y prohibiendo la entrada de Madonna a Italia para su gira.

Grupos católicos de todo el mundo llamaron a la excomunión de la artista y la presión social obligó a la multinacional Pepsi a cancelar un contrato millonario con ella y retirar un anuncio publicitario, mientras en las calles se organizaron piquetes en las tiendas de música para evitar que se vendiera el álbum, quemando también algunas copias en hogueras. En 1992, Sinead O'Connor denunció la pederastia en la iglesia católica rompiendo una fotografía del Papa en una emisión televisiva en directo, exclamando «Lucha contra el verdadero enemigo». La respuesta fue idéntica, o incluso más agresiva aún, ya que además de quemas públicas de sus discos y vetos en emisoras, la industria musical al completo se unió para descalificarla, tacharla de loca y marginarla durante años.

La llegada de las redes sociales ha multiplicado este fenómeno cuantitativa y cualitativamente, ya que ahora los artistas tienen un altavoz ensordecedor e ininterrumpido para sus declaraciones, y además, ya no se pasa ni una. Hay casos merecidos como el de Kanye West, cuyas declaraciones racistas no pueden ser pasadas por alto, pero ahora cualquiera puede ser víctima de la cancelación por lo más mínimo. Que se lo digan a Rosalía, que no ha necesitado blasfemar sino solo darle al 'like' en un post de Instagram para ser boicoteada por toda Argentina.

En cualquier caso siempre hay tiempo para la rectificación, tanto del artista como de los propios canceladores, tal como demostró el Vaticano, que tardó cuarenta años en disculparse con los Beatles, cuando su periódico oficial L'Osservatore Romano emitió la siguiente declaración: «El comentario de John Lennon, el cual provocó una profunda indignación, sobre todo en Estados Unidos, después de muchos años suena como un 'alarde' de un joven obrero inglés que se encuentra con un éxito inesperado, después de crecer con la leyenda de Elvis y el rock and roll. El hecho es que 38 años después de terminar, las canciones de la marca Lennon-McCartney han mostrado una extraordinaria resistencia al paso del tiempo, convirtiéndose en una fuente de inspiración para más de una generación de músicos pop». comentarios Reportar un error 'The Boys of Dungeon Lane' de Paul McCartney, el mejor pop ahora sí es país para viejos Nacho Serrano Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Marta González, monja de clausura: «Hoy hace tres años que me casé. No fue algo improvisado»

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Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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