← Volver a la portada
Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

Alba Fernández, divulgadora canina: «Hay que adaptar a los perros a los cambios de residencia en verano»

Un perro es uno más en la familia pero en vacaciones a veces es complicado que pueda estar con nosotros, sobre todo si hay viajes con muchas distancias o ajetreo de por medio. Aunque el mundo es cada

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Alba Fernández, divulgadora canina: «Hay que adaptar a los perros a los cambios de residencia en verano» La experta desvela las 'red flags' que pueden hacer ver si el alojamiento en el que se deja es respetuoso y el que necesita tu mascota Regala esta noticia Añádenos en Google Víctor Padilla y Alba Fernández, con sus tres perros. (ABC) Anna Cabeza 30/07/2026 a las 01:33h. Un perro es uno más en la familia pero en vacaciones a veces es complicado que pueda estar con nosotros, sobre todo si hay viajes con muchas distancias o ajetreo de por medio.

Aunque el mundo es cada vez más 'pet friendly' y la planificación ... puede ayudar mucho en los traslados, lo primordial es que se priorice siempre el bienestar de la mascota y por ese motivo han ido proliferando las residencias caninas. Así ellos se libran de viajes y pueden estar perfectamente cuidados. Las hay, entre otras características, con boxes individuales, espacios para campar a sus anchas, remojarse y poder relacionarse con otros perros.

Eso no quita que este traslado temporal, aunque sea por su bien, pueda costar al animal. Alba Fernández, educadora canina y divulgadora, ha estado hablando con ABC sobre ello y recomienda una preparación previa. Ella se hizo popular con sus historias caninas en redes sociales y lidera la plataforma 'Olfateando el mundo' junto a Víctor Padilla.

Ambos han sacado recientemente un libro, 'Tu perro habla. Aprende a entenderlo', en el que precisamente inciden en la importancia de la comunicación y las soluciones prácticas para facilitar la vida de tu perro y remarca la necesidad de entenderlo y comprenderlo para ayudar mejor a los cambios, como el que se vive al ir a una residencia de verano. —¿Los viajes de verano afectan mucho a los perros? —Y no solo en verano, pero hay perros a los que el calor los aplatana, igual que nos pasa a las personas. Para un perro que está un poco aplatanado va a ser más fácil que se quede tranquilo en un alojamiento con aire acondicionado o con un ventilador que salir a la calle.

Y si se hacen viajes tienen que ser muy adaptados al calor y hacer la mayor parte de las cosas en las horas no centrales del día. —¿Dejarlos en residencias o alojamientos es una buena alternativa? Newsletter —Sin duda. El mercado 'pet' está creciendo un montón y es una muy buena opción que haya residencias y espacios en los que se puedan quedar, siempre teniendo claro cómo se quedan y cómo se cuidan.

Como tutores o familias que les dejamos ahí, un mínimo en conocimientos y comunicación canina nos ayuda también a saber si la persona con la que se van a quedar tiene los conocimientos adecuados y si va a hacer las cosas bien y con respeto. «Lo más interesante es que podamos hacer una adaptación progresiva y no que de repente cambiemos totalmente de entorno y personas y le quitemos el lugar seguro» —¿Cómo hay que preparar a un perro que va a ir a una residencia? —Ante cualquier cambio, también si nos lo llevamos de viaje, lo más interesante es que podamos hacer una adaptación progresiva y no que de repente cambiemos totalmente de entorno y de personas y le quitemos el lugar seguro. Va bien hacer algunas visitas previas: que pase alguna mañana o tarde antes de dejarle directamente, que conozca a las personas con las que va a estar, el espacio y las rutinas que se siguen ahí.

Y también hacer en ese entorno actividades que le relajen, de olfato o masticación para generarle buenas sensaciones. Es algo similar a la habituación de un bebé a una 'escoleta' e ir construyendo poquito a poquito una relación y confianza. —¿En todo caso puede aparecer estrés? —Cualquier cambio es una rotura, entre comillas, del equilibrio, de lo que conocen como su zona de confort. Por eso es interesante tener herramientas, y que la residencia las tenga, para poder manejar y equilibrar los niveles de estrés, que van a subir, y priorizar las actividades, los ratos de masticación o de lamido, que generan serotonina y nos ayuda mucho a relajar el sistema nervioso.

Es interesante que las personas que se van a quedar con el perro sepan reconocer sus signos de estrés y ayudarle. También hay que destacar que a veces si en la residencia se trabaja bien y con respeto los perros se pueden llevar buenas experiencias que quizás no tienen en su día a día, como la convivencia con otros perros. —¿Cómo será su adaptación allí? —Hay que entender que no le habremos llevado a un lugar hiper mega relajante. Habrá tres o cuatro días, o una semana, de adaptación en la que puede que veamos más nerviosismo, menos capacidad para descansar, alguna diarrea o señales relacionadas con soltar el estrés como son mucho rascado o sacudida… Todo esto ya nos estará diciendo que el perro está intentando regularse. —¿Y estos cambios pueden dejar más secuelas de la cuenta? —Precisamente para que no ocurra esto es muy importante que cuando dejemos a un perro en un lugar así tengamos la seguridad de que las cosas se van a hacer como realmente él necesita.

Si no se tiene nada en cuenta cómo es, no se sabe de comunicación canina y no se le ayuda sí que puede ser más grave, sobre todo si es un perro que ya de por sí tiene algún tipo de dificultad con la soledad o con el contacto con otros perros. —¿Qué razas se adaptan mejor en las residencias? —Algunas tienen un temperamento más tranquilo y van a ponerlo más fácil. Por ejemplo, nuestra bulldog inglés, de casi 10 años, estaría la mayor parte del tiempo durmiendo y moviéndose poquito. Un perro con mucha energía, necesidad de moverse y socializar podría tenerlo algo más difícil.

Y si es uno con problemas en el día a día quizá me esperaría a que estuviera mejor a nivel emocional antes de llevarlo allí, a menos que tengamos la plena seguridad de que se va a trabajar con respeto y mucha paciencia. «Hay que mirar si estará con una persona que le excita o le grita y si está leyendo la comunicación. O si nos hablan de herramientas agresivas, como correas cortas, collares de ahorque o de pinchos...» —¿Cuáles son las claves para saber si se quedan de forma adecuada? —Hay que mirar si estará con una persona que le excita un montón o le grita, aunque sea en positivo, y si está leyendo la comunicación y está entendiendo si es un perro seguro o no, sociable o no, si le da su espacio o le invade… También si nos hablan de herramientas agresivas, como correas cortas, collares de ahorque o de pinchos, eléctricos, con guías o dominancia también, a mi me alerta de que el acompañamiento no va a ser muy respetuoso.

O si van a estar cuarenta perros juntos sueltos... Son como red flags. Pero insisto que pueden darse buenas experiencias de convivencia. —¿La vuelta a casa puede ser también difícil? —Hay perros a los que volver a su día a día les cuesta.

Está bien que en la residencia tengan algo suyo pero hay gente que lleva camas y mantas allí y es mejor que no para que así el perro note cuando vuelve a su lugar. También es bueno no tener la expectativa de que al día siguiente tendrá el comportamiento de siempre sino que hay que readaptarse, darle su espacio, que vuelva a oler el barrio y su casa, a estar con nosotros... Los primeros días van a ser de mucho dormir y descansar, y quizás no hace falta proponer grandes actividades: no vayamos a hacer excursiones, vayamos a volver a la rutina, que es lo que lo que va a dar seguridad. —¿Qué otros consejos darías a los propietarios de perros para este agosto? —Hay que tener muchísimo cuidado con los golpes de calor, sobre todo en determinadas razas como bulldogs, braquicéfalos y tipos más caninos.

Y pensar en sus horarios y entender que, aunque a nosotros nos encantaría estar todo el tiempo con nuestro perro, objetivamente para él no es lo mejor ir a una terraza a según qué hora, con un montón de gente y con el ambiente tan cargado. A veces sentimos pena de que se quede en casa, pero el perro está tan a gusto allí. Quizá en verano no necesita mucho más que tener paseos fuera de las horas centrales y que nosotros podamos salir y entrar sin ellos.

Temas Bienestar Calor Perros Mascotas comentarios Reportar un error Alba Fernández, divulgadora canina: «Hay que adaptar a los perros a los cambios de residencia en verano» La experta desvela las 'red flags' que pueden hacer ver si el alojamiento en el que se deja es respetuoso y el que necesita tu mascota Regala esta noticia Añádenos en Google Víctor Padilla y Alba Fernández, con sus tres perros. (ABC) Anna Cabeza 30/07/2026 a las 01:33h. Un perro es uno más en la familia pero en vacaciones a veces es complicado que pueda estar con nosotros, sobre todo si hay viajes con muchas distancias o ajetreo de por medio.

Aunque el mundo es cada vez más 'pet friendly' y la planificación ... puede ayudar mucho en los traslados, lo primordial es que se priorice siempre el bienestar de la mascota y por ese motivo han ido proliferando las residencias caninas. Así ellos se libran de viajes y pueden estar perfectamente cuidados. Las hay, entre otras características, con boxes individuales, espacios para campar a sus anchas, remojarse y poder relacionarse con otros perros.

Eso no quita que este traslado temporal, aunque sea por su bien, pueda costar al animal. Alba Fernández, educadora canina y divulgadora, ha estado hablando con ABC sobre ello y recomienda una preparación previa. Ella se hizo popular con sus historias caninas en redes sociales y lidera la plataforma 'Olfateando el mundo' junto a Víctor Padilla.

Ambos han sacado recientemente un libro, 'Tu perro habla. Aprende a entenderlo', en el que precisamente inciden en la importancia de la comunicación y las soluciones prácticas para facilitar la vida de tu perro y remarca la necesidad de entenderlo y comprenderlo para ayudar mejor a los cambios, como el que se vive al ir a una residencia de verano. —¿Los viajes de verano afectan mucho a los perros? —Y no solo en verano, pero hay perros a los que el calor los aplatana, igual que nos pasa a las personas. Para un perro que está un poco aplatanado va a ser más fácil que se quede tranquilo en un alojamiento con aire acondicionado o con un ventilador que salir a la calle.

Y si se hacen viajes tienen que ser muy adaptados al calor y hacer la mayor parte de las cosas en las horas no centrales del día. —¿Dejarlos en residencias o alojamientos es una buena alternativa? Newsletter —Sin duda. El mercado 'pet' está creciendo un montón y es una muy buena opción que haya residencias y espacios en los que se puedan quedar, siempre teniendo claro cómo se quedan y cómo se cuidan.

Como tutores o familias que les dejamos ahí, un mínimo en conocimientos y comunicación canina nos ayuda también a saber si la persona con la que se van a quedar tiene los conocimientos adecuados y si va a hacer las cosas bien y con respeto. «Lo más interesante es que podamos hacer una adaptación progresiva y no que de repente cambiemos totalmente de entorno y personas y le quitemos el lugar seguro» —¿Cómo hay que preparar a un perro que va a ir a una residencia? —Ante cualquier cambio, también si nos lo llevamos de viaje, lo más interesante es que podamos hacer una adaptación progresiva y no que de repente cambiemos totalmente de entorno y de personas y le quitemos el lugar seguro. Va bien hacer algunas visitas previas: que pase alguna mañana o tarde antes de dejarle directamente, que conozca a las personas con las que va a estar, el espacio y las rutinas que se siguen ahí.

Y también hacer en ese entorno actividades que le relajen, de olfato o masticación para generarle buenas sensaciones. Es algo similar a la habituación de un bebé a una 'escoleta' e ir construyendo poquito a poquito una relación y confianza. —¿En todo caso puede aparecer estrés? —Cualquier cambio es una rotura, entre comillas, del equilibrio, de lo que conocen como su zona de confort. Por eso es interesante tener herramientas, y que la residencia las tenga, para poder manejar y equilibrar los niveles de estrés, que van a subir, y priorizar las actividades, los ratos de masticación o de lamido, que generan serotonina y nos ayuda mucho a relajar el sistema nervioso.

Es interesante que las personas que se van a quedar con el perro sepan reconocer sus signos de estrés y ayudarle. También hay que destacar que a veces si en la residencia se trabaja bien y con respeto los perros se pueden llevar buenas experiencias que quizás no tienen en su día a día, como la convivencia con otros perros. —¿Cómo será su adaptación allí? —Hay que entender que no le habremos llevado a un lugar hiper mega relajante. Habrá tres o cuatro días, o una semana, de adaptación en la que puede que veamos más nerviosismo, menos capacidad para descansar, alguna diarrea o señales relacionadas con soltar el estrés como son mucho rascado o sacudida… Todo esto ya nos estará diciendo que el perro está intentando regularse. —¿Y estos cambios pueden dejar más secuelas de la cuenta? —Precisamente para que no ocurra esto es muy importante que cuando dejemos a un perro en un lugar así tengamos la seguridad de que las cosas se van a hacer como realmente él necesita.

Si no se tiene nada en cuenta cómo es, no se sabe de comunicación canina y no se le ayuda sí que puede ser más grave, sobre todo si es un perro que ya de por sí tiene algún tipo de dificultad con la soledad o con el contacto con otros perros. —¿Qué razas se adaptan mejor en las residencias? —Algunas tienen un temperamento más tranquilo y van a ponerlo más fácil. Por ejemplo, nuestra bulldog inglés, de casi 10 años, estaría la mayor parte del tiempo durmiendo y moviéndose poquito. Un perro con mucha energía, necesidad de moverse y socializar podría tenerlo algo más difícil.

Y si es uno con problemas en el día a día quizá me esperaría a que estuviera mejor a nivel emocional antes de llevarlo allí, a menos que tengamos la plena seguridad de que se va a trabajar con respeto y mucha paciencia. «Hay que mirar si estará con una persona que le excita o le grita y si está leyendo la comunicación. O si nos hablan de herramientas agresivas, como correas cortas, collares de ahorque o de pinchos...» —¿Cuáles son las claves para saber si se quedan de forma adecuada? —Hay que mirar si estará con una persona que le excita un montón o le grita, aunque sea en positivo, y si está leyendo la comunicación y está entendiendo si es un perro seguro o no, sociable o no, si le da su espacio o le invade… También si nos hablan de herramientas agresivas, como correas cortas, collares de ahorque o de pinchos, eléctricos, con guías o dominancia también, a mi me alerta de que el acompañamiento no va a ser muy respetuoso.

O si van a estar cuarenta perros juntos sueltos... Son como red flags. Pero insisto que pueden darse buenas experiencias de convivencia. —¿La vuelta a casa puede ser también difícil? —Hay perros a los que volver a su día a día les cuesta.

Está bien que en la residencia tengan algo suyo pero hay gente que lleva camas y mantas allí y es mejor que no para que así el perro note cuando vuelve a su lugar. También es bueno no tener la expectativa de que al día siguiente tendrá el comportamiento de siempre sino que hay que readaptarse, darle su espacio, que vuelva a oler el barrio y su casa, a estar con nosotros... Los primeros días van a ser de mucho dormir y descansar, y quizás no hace falta proponer grandes actividades: no vayamos a hacer excursiones, vayamos a volver a la rutina, que es lo que lo que va a dar seguridad. —¿Qué otros consejos darías a los propietarios de perros para este agosto? —Hay que tener muchísimo cuidado con los golpes de calor, sobre todo en determinadas razas como bulldogs, braquicéfalos y tipos más caninos.

Y pensar en sus horarios y entender que, aunque a nosotros nos encantaría estar todo el tiempo con nuestro perro, objetivamente para él no es lo mejor ir a una terraza a según qué hora, con un montón de gente y con el ambiente tan cargado. A veces sentimos pena de que se quede en casa, pero el perro está tan a gusto allí. Quizá en verano no necesita mucho más que tener paseos fuera de las horas centrales y que nosotros podamos salir y entrar sin ellos.

Temas Bienestar Calor Perros Mascotas comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Javier Ruiz, sobre sus orígenes humildes: «Mi abuelo era minero y la familia de mi madre viene de un camionero que montó una yesería y trabajaba el olivar» Inés Romero Mercadona confirma el origen de las sandías que vende en sus supermercados este verano David Maroto Valencia

Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
Alba Fernández, divulgadora canina: «Hay que adaptar a los perros a los cambios de residencia en verano» · ReversoDigital