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Internacional
martes, 18 de agosto de 2026

El auge de las series verticales: capítulos de un minuto para la generación del 'scroll'

Uno de los síntomas de la modernidad es que no importa la hora ni el lugar; en algún vagón de metro, en una sala de espera o en la cola de un supermercado, miles de personas sostienen su teléfono con

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El auge de las series verticales: capítulos de un minuto para la generación del 'scroll' Nacidas en China y pensadas para el móvil, estas producciones condensan la narrativa audiovisual en piezas ultracortas y ya seducen a las grandes plataformas Regala esta noticia Añádenos en Google Varios ejemplos de series verticales. (ABC) Carmen Burné 19/08/2026 a las 01:14h. Uno de los síntomas de la modernidad es que no importa la hora ni el lugar; en algún vagón de metro, en una sala de espera o en la cola de un supermercado, miles de personas sostienen su teléfono con el pulgar listo para deslizar. ... Era de esperar que, en la era del 'doomscrolling', la industria audiovisual buscara apropiarse de la lógica de las redes sociales y hacerse un hueco en el algoritmo cotidiano.

Ya no se trata solo de trailers, clips o edits promocionales de películas y series: el propio contenido ha empezado a adoptar el lenguaje, el formato y el ritmo de las plataformas que antes solo servían para anunciarlo. El resultado es un producto pensado para competir con el resto del 'feed'. De esas miles de personas, hay un puñado que están viendo un episodio de una serie que dura noventa segundos.

Empieza con un atropello, un beso, o un secreto a punto de estallar. Cuando termina el episodio, aparece una flecha invitando a continuar. La mayoría desliza, por supuesto.

Ese gesto, repetido millones de veces al día en todo el planeta, es el síntoma más visible de una mutación silenciosa en la manera en que Occidente cuenta (y consume) historias. El fenómeno tiene nombre en varios idiomas: 'vertical drama' en inglés; 'duanju' en chino; microdrama en el argot que empieza a fijarse en español. Y tiene, también, cifras que ya no pueden despacharse: el mercado global de microdramas facturó unos 11.000 millones de dólares en 2025 y podría rozar los 14.000 millones a finales de 2026.

View this post on Instagram China, cuna del formato, concentra todavía la inmensa mayoría de esos ingresos, pero el resto del mundo crece a un ritmo que ha empezado a inquietar y a seducir a los grandes estudios: fuera del gigante asiático, la facturación se triplicó el año pasado hasta alcanzar los 3.000 millones de dólares, con Estados Unidos absorbiendo la mitad de esa cifra. Fox, ViX, Globo, el árabe Shahid: la lista de cadenas tradicionales que han lanzado su propia línea de microdramas crece cada trimestre. Disney ha anunciado planes para una experiencia de vídeo vertical dentro de Disney+.

Netflix dice estar «explorando el terreno». Nadie quiere quedarse fuera de algo que hace apenas tres años ni siquiera tenía nombre. ¿Cómo son los microdramas en España?

Ana Prieto lleva veinte años contando historias en el mundo audiovisual tradicional cuando decide, hace un par de temporadas, apostar por este formato. Es la creadora de 'Secretos de Montesierra', una de las series verticales españolas que más ha hecho hablar de sí misma, un thriller de misterio ambientado entre jóvenes que combina la estética del 'true crime' adolescente con la cadencia trepidante del 'duanju'. «Al llevar veinte años en la profesión, te das cuenta de que había un hueco, un público al que la ficción no estaba llegando», explica.

Se refiere a la generación que dedica, según los datos que ella misma maneja, la mitad de su consumo audiovisual a las redes sociales, frente a un porcentaje sensiblemente menor dedicado al cine. Noticia relacionada Un verano para tomarse en serio los dibujos animados Carmen Burné El 'vertical drama', insiste, no es una serie tradicional filmada con el móvil de lado. Es otra cosa.

«La clave está en condensar la emoción y el conflicto sin perder la profundidad de la historia», dice. En un formato donde cada episodio dura entre uno y tres minutos, el guion no puede permitirse el lujo del plano secuencia contemplativo, pues el conflicto tiene que estar presente desde el primer fotograma. «En los diez primeros segundos ya estamos atropellando a nuestro personaje principal, ha llegado su salvador y casi se dan un beso», cuenta, consciente de que la frase, dicha en voz alta, suele provocar una mueca de escepticismo.

Las audiencias jóvenes, sostiene Ana, son «los mayores críticos» del contenido vertical, porque su margen de tolerancia se mide en segundos, no en minutos. Si los primeros quince segundos (a veces cinco) no capturan el interés, el espectador simplemente desliza hacia otra cosa. Esa exigencia, además de reconfigurar el ritmo narrativo, ha influido también en el trabajo actoral: los intérpretes ya no disponen del tiempo para construir un personaje a través de gestos sutiles y silencios elocuentes, pues cada emoción debe leerse de inmediato, en un plano corto, sin ambigüedad.

«Es verdad que las nuevas generaciones tienen menos atención. Es inevitable» Newsletter El origen de esta gramática hay que buscarlo, inevitablemente, en China.

Allí, el formato lleva más de un lustro consolidándose bajo la denominación de 'duanju', en paralelo a la adopción masiva del móvil y al ascenso de plataformas de vídeo corto como Douyin y Kuaishou. El país cerró 2025 con más de 33.000 microdramas producidos (el equivalente a noventa series nuevas cada día) y una facturación doméstica que superó los 100.000 millones de yuanes, unos 14.400 millones de dólares. Son cifras que explican por qué Ana, al describir su proceso de aprendizaje, habla de estudio deliberado: «He aprendido todo de ellos.

Nos llevan años y tienen mucha experiencia». Lo que en 2023 podía parecer una curiosidad asiática, un TikTok con guion, es hoy, en sus propias palabras, «una industria» con capital, datos e infraestructura propios. Trasladar ese modelo a Europa no ha sido, sin embargo, un simple ejercicio de calco.

Ana insiste en que la ambición de 'Secretos de Montesierra' reside en la fricción entre la gramática china y la tradición cinematográfica europea: «actores jóvenes, sí», admite Ana, «pero aspiramos a algo más que el giro romántico entre un chico rico y una chica pobre». Es, dice, un formato en evolución, que empieza a explorar el terror y el misterio, géneros que exigen algo más que la fórmula sentimental original. Una nueva forma de contar historias Hay, además, un componente que se acerca a los videojuegos: la audiencia participa.

En el caso de 'Montesierra', el público interviene desde las fases de casting, opina sobre decisiones de guion, discute en redes quién debería ganar tal o cual conflicto. Ana comenta que esa comunidad se ha forjado en meses, a base de compartir «los previos del casting» y abrir la conversación desde el minuto cero. La productora ya negocia su expansión hacia Latinoamérica y Asia, mercados donde, asegura, el público «demanda» verticales de calidad, con actores atractivos e historias con verdadera potencia narrativa, no solo contenido desechable.

View this post on Instagram La pregunta de fondo es si este auge responde a una preferencia genuina o a la erosión estructural de nuestra capacidad de atención. Ella misma admite las dos lecturas sin resolver la tensión entre ambas. «Es verdad que las nuevas generaciones tienen menos atención.

Es inevitable», concede, «pero eso no significa que sea peor; simplemente tienen otra forma de captar y de procesar la información», sostiene, consciente de que la frase suena, a partes iguales, a defensa y a resignación generacional. Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que el experimento ya dejó de serlo. Cuando Disney estudia lanzar su propia experiencia vertical y Netflix reconoce estar explorando el terreno, cuando cadenas como Fox, Globo o ViX multiplican su catálogo de microdramas cada trimestre, la pregunta ya no es si el formato sobrevivirá a la moda que lo vio nacer, sino cuánto tardará la ficción vertical en dejar de ser una categoría aparte para convertirse, sencillamente, en una forma más de contar historias. comentarios Reportar un error El auge de las series verticales: capítulos de un minuto para la generación del 'scroll' Nacidas en China y pensadas para el móvil, estas producciones condensan la narrativa audiovisual en piezas ultracortas y ya seducen a las grandes plataformas Regala esta noticia Añádenos en Google Varios ejemplos de series verticales. (ABC) Carmen Burné 19/08/2026 a las 01:14h.

Uno de los síntomas de la modernidad es que no importa la hora ni el lugar; en algún vagón de metro, en una sala de espera o en la cola de un supermercado, miles de personas sostienen su teléfono con el pulgar listo para deslizar. ... Era de esperar que, en la era del 'doomscrolling', la industria audiovisual buscara apropiarse de la lógica de las redes sociales y hacerse un hueco en el algoritmo cotidiano. Ya no se trata solo de trailers, clips o edits promocionales de películas y series: el propio contenido ha empezado a adoptar el lenguaje, el formato y el ritmo de las plataformas que antes solo servían para anunciarlo.

El resultado es un producto pensado para competir con el resto del 'feed'. De esas miles de personas, hay un puñado que están viendo un episodio de una serie que dura noventa segundos. Empieza con un atropello, un beso, o un secreto a punto de estallar.

Cuando termina el episodio, aparece una flecha invitando a continuar. La mayoría desliza, por supuesto. Ese gesto, repetido millones de veces al día en todo el planeta, es el síntoma más visible de una mutación silenciosa en la manera en que Occidente cuenta (y consume) historias.

El fenómeno tiene nombre en varios idiomas: 'vertical drama' en inglés; 'duanju' en chino; microdrama en el argot que empieza a fijarse en español. Y tiene, también, cifras que ya no pueden despacharse: el mercado global de microdramas facturó unos 11.000 millones de dólares en 2025 y podría rozar los 14.000 millones a finales de 2026. View this post on Instagram China, cuna del formato, concentra todavía la inmensa mayoría de esos ingresos, pero el resto del mundo crece a un ritmo que ha empezado a inquietar y a seducir a los grandes estudios: fuera del gigante asiático, la facturación se triplicó el año pasado hasta alcanzar los 3.000 millones de dólares, con Estados Unidos absorbiendo la mitad de esa cifra.

Fox, ViX, Globo, el árabe Shahid: la lista de cadenas tradicionales que han lanzado su propia línea de microdramas crece cada trimestre. Disney ha anunciado planes para una experiencia de vídeo vertical dentro de Disney+. Netflix dice estar «explorando el terreno».

Nadie quiere quedarse fuera de algo que hace apenas tres años ni siquiera tenía nombre. ¿Cómo son los microdramas en España? Ana Prieto lleva veinte años contando historias en el mundo audiovisual tradicional cuando decide, hace un par de temporadas, apostar por este formato.

Es la creadora de 'Secretos de Montesierra', una de las series verticales españolas que más ha hecho hablar de sí misma, un thriller de misterio ambientado entre jóvenes que combina la estética del 'true crime' adolescente con la cadencia trepidante del 'duanju'. «Al llevar veinte años en la profesión, te das cuenta de que había un hueco, un público al que la ficción no estaba llegando», explica. Se refiere a la generación que dedica, según los datos que ella misma maneja, la mitad de su consumo audiovisual a las redes sociales, frente a un porcentaje sensiblemente menor dedicado al cine.

Noticia relacionada Un verano para tomarse en serio los dibujos animados Carmen Burné El 'vertical drama', insiste, no es una serie tradicional filmada con el móvil de lado. Es otra cosa. «La clave está en condensar la emoción y el conflicto sin perder la profundidad de la historia», dice.

En un formato donde cada episodio dura entre uno y tres minutos, el guion no puede permitirse el lujo del plano secuencia contemplativo, pues el conflicto tiene que estar presente desde el primer fotograma. «En los diez primeros segundos ya estamos atropellando a nuestro personaje principal, ha llegado su salvador y casi se dan un beso», cuenta, consciente de que la frase, dicha en voz alta, suele provocar una mueca de escepticismo. Las audiencias jóvenes, sostiene Ana, son «los mayores críticos» del contenido vertical, porque su margen de tolerancia se mide en segundos, no en minutos.

Si los primeros quince segundos (a veces cinco) no capturan el interés, el espectador simplemente desliza hacia otra cosa. Esa exigencia, además de reconfigurar el ritmo narrativo, ha influido también en el trabajo actoral: los intérpretes ya no disponen del tiempo para construir un personaje a través de gestos sutiles y silencios elocuentes, pues cada emoción debe leerse de inmediato, en un plano corto, sin ambigüedad. «Es verdad que las nuevas generaciones tienen menos atención.

Es inevitable» Newsletter El origen de esta gramática hay que buscarlo, inevitablemente, en China. Allí, el formato lleva más de un lustro consolidándose bajo la denominación de 'duanju', en paralelo a la adopción masiva del móvil y al ascenso de plataformas de vídeo corto como Douyin y Kuaishou.

El país cerró 2025 con más de 33.000 microdramas producidos (el equivalente a noventa series nuevas cada día) y una facturación doméstica que superó los 100.000 millones de yuanes, unos 14.400 millones de dólares. Son cifras que explican por qué Ana, al describir su proceso de aprendizaje, habla de estudio deliberado: «He aprendido todo de ellos. Nos llevan años y tienen mucha experiencia».

Lo que en 2023 podía parecer una curiosidad asiática, un TikTok con guion, es hoy, en sus propias palabras, «una industria» con capital, datos e infraestructura propios. Trasladar ese modelo a Europa no ha sido, sin embargo, un simple ejercicio de calco. Ana insiste en que la ambición de 'Secretos de Montesierra' reside en la fricción entre la gramática china y la tradición cinematográfica europea: «actores jóvenes, sí», admite Ana, «pero aspiramos a algo más que el giro romántico entre un chico rico y una chica pobre».

Es, dice, un formato en evolución, que empieza a explorar el terror y el misterio, géneros que exigen algo más que la fórmula sentimental original. Una nueva forma de contar historias Hay, además, un componente que se acerca a los videojuegos: la audiencia participa. En el caso de 'Montesierra', el público interviene desde las fases de casting, opina sobre decisiones de guion, discute en redes quién debería ganar tal o cual conflicto.

Ana comenta que esa comunidad se ha forjado en meses, a base de compartir «los previos del casting» y abrir la conversación desde el minuto cero. La productora ya negocia su expansión hacia Latinoamérica y Asia, mercados donde, asegura, el público «demanda» verticales de calidad, con actores atractivos e historias con verdadera potencia narrativa, no solo contenido desechable. View this post on Instagram La pregunta de fondo es si este auge responde a una preferencia genuina o a la erosión estructural de nuestra capacidad de atención.

Ella misma admite las dos lecturas sin resolver la tensión entre ambas. «Es verdad que las nuevas generaciones tienen menos atención. Es inevitable», concede, «pero eso no significa que sea peor; simplemente tienen otra forma de captar y de procesar la información», sostiene, consciente de que la frase suena, a partes iguales, a defensa y a resignación generacional.

Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que el experimento ya dejó de serlo. Cuando Disney estudia lanzar su propia experiencia vertical y Netflix reconoce estar explorando el terreno, cuando cadenas como Fox, Globo o ViX multiplican su catálogo de microdramas cada trimestre, la pregunta ya no es si el formato sobrevivirá a la moda que lo vio nacer, sino cuánto tardará la ficción vertical en dejar de ser una categoría aparte para convertirse, sencillamente, en una forma más de contar historias. comentarios Reportar un error Un verano para tomarse en serio los dibujos animados Carmen Burné Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Elsa Pataky: «Ceno a las 18.30 y ayuno hasta las 10. Acostarse con el estómago lleno no es beneficioso»

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Publicado por Redacción · martes, 18 de agosto de 2026

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